Reprogramación Stage 1
Optimización sobre el vehículo en serie: subimos potencia y par, y afinamos entrega y consumo, sin tocar la mecánica. El paso más rentable para el uso diario.
Turismos desde 250 € (orientativo) Ver Stage 1 en detalleGanas potencia y par, y bajas el consumo, con una reprogramación de ECU ajustada archivo a archivo y verificada en banco de potencia. Coches, 4x4, furgonetas, camiones, maquinaria agrícola y náutica en toda España, Europa y Latam.
Reprogramación Coche es una empresa de reprogramación de centralitas (ECU) con base en Zaragoza (Aragón), fundada en 2005 y especializada en Stage 1, Stage 2 y optimización de motores diésel y gasolina. Somos conocidos por el ajuste 100% personalizado —nada de mapas genéricos— y por dar servicio 24 horas los 365 días.
Presupuesto sin compromiso · Servicio a distancia por mensajería de centralita
años reprogramando motores desde 2005
vehículos optimizados en toda Europa
atención 365 días, también urgencias
ajuste personalizado, sin mapas genéricos
Cada motor tiene margen de mejora distinto. Estos son los trabajos que más nos piden, ordenados por demanda. Todos con lectura, copia de seguridad de la ECU original y prueba de carretera o banco.
Optimización sobre el vehículo en serie: subimos potencia y par, y afinamos entrega y consumo, sin tocar la mecánica. El paso más rentable para el uso diario.
Turismos desde 250 € (orientativo) Ver Stage 1 en detalleCuando ya has montado admisión, escape o intercooler, reescribimos el mapa para aprovechar esas mejoras con seguridad. También potencias intermedias "híbridas" a tu gusto.
Desde 400 € según proyecto Ver Stage 2Ganar caballos sin comprometer la fiabilidad. Trabajamos con márgenes conservadores sobre presión de turbo, inyección y par, respetando el embrague y la caja.
Incluido en Stage 1/2 Cuántos CV puedo ganarDiagnóstico de fallos recurrentes de anticontaminación y asesoramiento sobre las opciones. Priorizamos siempre la solución legal y homologada para circular.
Diagnóstico previo · Presupuesto a medida Qué opciones tengoAjustes para vehículos de competición y uso en circuito cerrado. Trabajos no destinados a la circulación por vía pública; te explicamos el marco antes de tocar nada.
Solo circuito cerrado / competición Leer condicionesReprogramación orientada a bajar el consumo en furgonetas y flotas que hacen muchos kilómetros. Menos gasto de combustible y más autonomía entre repostajes.
Descuentos por volumen de flota Ahorro para flotas
Stage 1, Stage 2, industrial y precios orientativos por tipo de vehículo.
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Guías reales sobre Stage 1, mitos de la reprogramación y consumo.
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Teléfono, WhatsApp y servicio a distancia para toda España y Europa.
Cómo contactarLa centralita gobierna inyección, turbo y par. Tocarla mal cuesta un motor. Por eso trabajamos así.
Antes de escribir nada, guardamos el archivo original de tu ECU. Si algo no te convence, volvemos al punto de partida sin discusión.
No cargamos un mapa genérico descargado. Adaptamos cada parámetro a tu bastidor, tu estado mecánico y cómo usas el coche.
Transportistas y autónomos no pueden parar. Atendemos a cualquier hora, 365 días, incluidos festivos y fines de semana.
Si tu coche no tiene margen o no compensa, te lo decimos. Preferimos perder una venta antes que colocarte un trabajo que no aporta.
Turismos, 4x4, furgonetas, camiones, tractores y maquinaria agrícola, y náutica. Bancos de motor de gasolina y diésel.
¿Lejos de Zaragoza? Muchas centralitas se reprograman por mensajería: nos la envías, la trabajamos y te la devolvemos lista para montar.
Empecé reparando y diagnosticando en talleres de Zaragoza, y lo que era una afición por sacar más partido a los motores se convirtió en oficio. Monté Reprogramación Coche porque veía a demasiada gente con coches "chispeados" desde el ordenador de su casa, con mapas descargados que no respetaban ni el turbo ni la caja. Lo que más nos preguntan es si "se va a estropear el motor": la respuesta honesta es que depende de quién lo haga y de cómo.
En estos años hemos pasado por el banco tractores de una explotación de Cinco Villas, furgonetas de reparto que hacían 60.000 km al año y algún velero que necesitaba par abajo para maniobrar en puerto. Cada uno enseñó algo. Por experiencia, un Stage 1 bien planteado en un diésel moderno se nota más en la elasticidad —cómo empuja en marchas largas— que en la cifra de caballos del papel. Y eso es justo lo que valora quien conduce todos los días.
Trabajamos con márgenes conservadores a propósito. Preferimos que un cliente vuelva dentro de cinco años con el mismo motor sano y nos recomiende, antes que apurar una décima de potencia que acorte la vida del embrague. Esa es toda la filosofía.
— Gabriel, Reprogramación Coche · Zaragoza
Reprogramar la centralita (ECU) es reescribir el software que decide cuánto combustible inyecta el motor, cuánta presión da el turbo y cómo entrega el par, para sacar más rendimiento o menos consumo del que trae de fábrica. El fabricante deja siempre un margen de seguridad amplio para cubrir climas extremos, combustibles malos y mantenimientos flojos en todo el mundo. Ese margen es el que ajustamos.
En resumen
En un diésel turbo moderno lo habitual es ganar entre un 15% y un 30% de potencia y bastante más par, mientras que en gasolina atmosféricos la mejora es pequeña y en gasolina turbo vuelve a ser notable. Pero el número redondo importa menos de lo que parece. Lo que de verdad cambia el día a día es el par en la zona media de vueltas: adelantar en carretera secundaria o subir un puerto cargado deja de ser un ejercicio de paciencia. Cuando alguien nos dice que "no nota" una reprogramación, casi siempre es porque le vendieron caballos de pico que nunca usa.
Depende del pie derecho. Con la misma forma de conducir, una reprogramación orientada a ecología suele bajar el consumo porque el motor necesita menos acelerador para mover el coche. Si aprovechas la potencia extra para ir más fuerte, gastarás lo mismo o más: es física, no magia. En flotas de furgonetas que optimizamos buscando ahorro, lo normal es ver reducciones de entre medio litro y litro y medio a los cien kilómetros, que a final de año, con muchos vehículos, es dinero de verdad.
Es seguro si se respeta la mecánica y se trabaja con cabeza; es un riesgo si se fuerza el hardware más allá de lo que aguanta. La diferencia está en no pasarse con la presión de turbo, vigilar las temperaturas de escape y no pedirle al embrague o a la caja más par del que están diseñados para transmitir. Por eso pedimos siempre el estado real del vehículo antes de tocar: un motor con mantenimiento al día admite mucho más que uno con 300.000 km y el filtro de partículas al límite.
Un Stage 1 en turismo suele moverse desde 250 € de forma orientativa, y sube según la centralita, el método de lectura y el tipo de vehículo; camión, agrícola y náutica van por presupuesto. Desconfía de precios de derribo: leer y escribir según qué ECU requiere equipos que cuestan miles de euros y horas de trabajo. Preferimos darte un rango honesto por teléfono o WhatsApp con la matrícula delante que un precio de gancho que luego se hincha. Puedes consultar los precios orientativos por tipo de servicio o pedirnos presupuesto directamente.
Resumen rápido: elige Stage 1 si tu coche está de serie y quieres mejorar sin gastar en piezas; elige Stage 2 solo si ya has montado (o vas a montar) mejoras de admisión, escape o refrigeración.
| Criterio | Stage 1 | Stage 2 |
|---|---|---|
| Mecánica necesaria | Vehículo de serie | Escape / admisión / intercooler |
| Ganancia típica | Notable y equilibrada | Mayor, para uso exigente |
| Inversión | Desde 250 € orient. | Desde 400 € + piezas |
| Ideal para | Uso diario y viajes | Entusiastas y proyectos |
En la práctica, el 90% de nuestros clientes de calle se queda encantado con un Stage 1. El Stage 2 tiene sentido cuando ya hay hardware que "pide" más software, no al revés. Si dudas, escríbenos el modelo y el motor y te decimos qué haríamos nosotros con ese coche.
Aquí toca ser claro: en España, anular físicamente los sistemas anticontaminación (FAP/DPF, EGR o AdBlue) de un vehículo destinado a circular por vía pública no está permitido y puede suponer no pasar la ITV y sanciones. Lo que sí hacemos es diagnosticar por qué fallan —muchas veces el problema es una válvula sucia o un sensor, no el sistema entero— y regenerar o ajustar dentro de lo legal. Para vehículos de competición y uso exclusivo en circuito cerrado existen otras posibilidades, que explicamos con sus condiciones antes de intervenir. Nuestro objetivo es que sigas circulando tranquilo, no ahorrarte hoy un problema para crearte otro mayor en la próxima inspección.
¿Tienes un modelo concreto en mente? Cuéntanos qué vehículo tienes y qué buscas y te damos una valoración realista, sin humo. También puedes leer nuestro blog técnico para entender mejor cada trabajo antes de decidir.
Un turismo de uso diario, una furgoneta que carga a diario y un tractor que trabaja a régimen fijo no piden el mismo trabajo. Esto es lo que miramos en cada familia y qué objetivo tiene sentido plantear.
Objetivo habitual: elasticidad en marchas largas y consumo contenido en carretera.
Qué se lee de la ECU: identificación de la centralita y versión de software, mapas de caudal de inyección, presión de raíl, presión de soplado del turbo, límites de par por marcha y los valores de diagnóstico del filtro de partículas.
Qué se ajusta: el caudal y el avance dentro de la ventana que admite el inyector, la presión de soplado sin salir del rango de la geometría del turbo, y la curva de par para que suba de forma progresiva en la zona media de vueltas.
Qué límites se respetan: temperatura de gases de escape, par máximo admisible por el embrague y la caja, y el funcionamiento íntegro del FAP y de la EGR en cualquier vehículo destinado a la vía pública.
Qué se verifica después: lectura de errores, valores reales frente a valores deseados de presión de raíl y de turbo, humo en carga y comportamiento de la regeneración del filtro.
Objetivo habitual: respuesta al acelerador y entrega más lineal; en atmosféricos el margen es corto y conviene decirlo antes.
Qué se lee de la ECU: mapas de encendido y de mezcla, gestión de la sobrealimentación si la lleva, corrección por detonación, sonda lambda y los parámetros de distribución variable.
Qué se ajusta: el avance de encendido con margen frente a la detonación, la relación de mezcla en carga alta y, en los turbo, la presión objetivo y su forma de subir.
Qué límites se respetan: el octanaje del combustible que vas a usar de verdad, la capacidad del intercambiador y de la refrigeración, y el catalizador, que se mantiene operativo.
Qué se verifica después: corrección de detonación en marcha, valores de la sonda en carga, temperaturas de admisión y ausencia de fallos de encendido registrados.
Objetivo habitual: mover carga sin castigar el motor y bajar el gasto de combustible por kilómetro recorrido.
Qué se lee de la ECU: lo mismo que en un turismo diésel más la estrategia de par según marcha y la gestión térmica, que en estos vehículos suele trabajar más cerca del límite.
Qué se ajusta: el par en la banda baja y media, que es donde se arranca cargado, en lugar de la potencia de pico, que en un vehículo de reparto casi no se usa.
Qué límites se respetan: la masa máxima autorizada del vehículo, la capacidad de frenada y refrigeración de serie, y de nuevo el sistema anticontaminación completo.
Qué se verifica después: prueba con carga representativa, temperaturas en rampa prolongada y consumo medio comparado con el registro previo del propio vehículo.
Objetivo habitual: reducir consumo y homogeneizar el comportamiento de vehículos iguales que hoy no se conducen igual.
Qué se lee de la ECU: centralita de motor y, cuando procede, la de gestión de la caja; límites de velocidad y de revoluciones programados por el fabricante o por la propia empresa; datos de uso registrados a bordo.
Qué se ajusta: la curva de par para trabajar más tiempo en el régimen de menor consumo específico y, si la flota lo pide, los topes de velocidad y de revoluciones dentro de lo permitido.
Qué límites se respetan: los del fabricante en par transmisible por la transmisión, el tratamiento de gases de escape íntegro y las obligaciones legales del vehículo industrial.
Qué se verifica después: seguimiento del consumo por vehículo durante varias semanas de servicio normal, no una prueba puntual, porque en flota lo que cuenta es la media.
Objetivo habitual: fuerza sostenida a régimen de trabajo, que es como se usa un tractor o una cosechadora: horas seguidas a carga constante.
Qué se lee de la ECU: mapas de inyección, gestión de la toma de fuerza y del régimen constante, limitaciones por temperatura y, en máquinas recientes, la gestión del sistema de escape.
Qué se ajusta: el par en el rango estrecho donde la máquina trabaja de verdad, cuidando que el régimen de la toma de fuerza no se altere.
Qué límites se respetan: la refrigeración, que en trabajo continuo es el factor limitante, la transmisión y el sistema hidráulico, y la normativa de emisiones aplicable a la máquina.
Qué se verifica después: temperaturas en trabajo prolongado, comportamiento del régimen constante bajo carga y ausencia de humo negro en tiro.
Objetivo habitual: par abajo para maniobra en puerto y para levantar el casco hasta planear sin castigar el motor.
Qué se lee de la ECU: mapas de inyección y de sobrealimentación, límites por temperatura de agua y de escape, y la curva de hélice programada.
Qué se ajusta: la entrega en la zona baja y media, teniendo en cuenta que un motor marino trabaja contra una carga que sube con el cubo de las revoluciones y no admite las mismas soluciones que un coche.
Qué límites se respetan: la capacidad de refrigeración por agua, la línea de eje y la hélice montada, y las condiciones del seguro y de la homologación de la embarcación.
Qué se verifica después: prueba en agua con temperaturas controladas, revoluciones máximas alcanzadas frente a las que corresponden a esa hélice y comportamiento en la transición al planeo.
Esta parte se explica antes de tocar nada, porque afecta a la responsabilidad de quien conduce y conviene que la decisión sea informada.
Una reprogramación que altera las prestaciones del motor es una reforma del vehículo. El Real Decreto 866/2010 regula el procedimiento de reformas y la ITV es quien comprueba que el vehículo sigue cumpliendo lo que le corresponde. Si el cambio de potencia o de emisiones es relevante, la vía correcta es documentar la reforma y anotarla en la ficha técnica, lo que exige documentación del fabricante del cambio y un informe de conformidad. No todo trabajo entra en ese supuesto, y por eso lo primero que hacemos es decirte en qué caso está el tuyo.
El contrato de seguro se firma sobre las características declaradas del vehículo. Si modificas potencia y no lo comunicas a la aseguradora, le estás dando un motivo para discutir la cobertura en caso de siniestro, con el respaldo de los artículos sobre agravación del riesgo de la Ley de Contrato de Seguro. La recomendación es simple y siempre la misma: llama a tu compañía, pregunta y guarda la respuesta por escrito. Algunas aceptan la modificación ajustando prima y otras no la cubren; ninguna acepta enterarse después del golpe.
Si el coche está en garantía, modificar el software del motor puede dar pie al fabricante a rechazar una reclamación relacionada con el grupo motopropulsor. Guardamos el archivo original y podemos devolver la centralita a su estado de serie, pero conviene saber que el paso por el concesionario puede dejar rastro. Si el vehículo es nuevo y te preocupa la garantía, la respuesta honesta es esperar.
No anulamos ni desactivamos el FAP/DPF, la EGR, el AdBlue/SCR ni el catalizador en un vehículo destinado a circular por carretera. Está prohibido, impide superar la ITV y expone al titular a sanción. Tampoco manipulamos el cuentakilómetros, ni el tacógrafo, ni ninguna limitación de velocidad exigida legalmente a un vehículo industrial. Y no cargamos mapas descargados sin comprobar el estado del motor sobre el que van a escribirse.
Cuando el problema es un FAP saturado o una EGR que da error, lo que corresponde es diagnosticar y reparar la causa —una válvula sucia, un sensor de presión diferencial estropeado, una regeneración que nunca llega a completarse por el tipo de trayecto— y no borrar el aviso. Es más trabajo y a veces más caro el primer día; es lo único que deja el coche en condiciones de pasar la inspección.
Para vehículos de uso exclusivo en circuito cerrado o competición, sin matrícula ni circulación por vía pública, el marco es distinto y sí existen otras posibilidades. Se explican con sus condiciones y por escrito antes de intervenir, y no se aplican a un coche que después va a salir a la carretera.
Con eso te decimos qué se puede plantear en tu caso, qué no, y si lo que necesitas es una reprogramación o una reparación previa. Escríbenos con esos datos y lo vemos.
Un Stage 1 en turismo parte de unos 250 € de forma orientativa, y el precio final depende de la centralita, del método de lectura y del tipo de vehículo. Camiones, maquinaria agrícola y náutica van por presupuesto. Te damos un rango cerrado en cuanto nos dices marca, modelo y motor por teléfono o WhatsApp, sin compromiso.
Sí. Antes de escribir nada guardamos el archivo original de tu ECU. Si el resultado no te convence, restauramos el estado de fábrica exactamente como estaba. Es uno de nuestros compromisos y no tiene coste añadido dentro del trabajo.
No, si se hace respetando la mecánica del vehículo. El riesgo aparece cuando se fuerzan turbo, inyección o par por encima de lo que el hardware soporta. Nosotros trabajamos con márgenes conservadores y revisamos el estado del motor antes de intervenir, precisamente para que dure.
En diésel turbo modernos es habitual ganar entre un 15% y un 30% de potencia y bastante par; en gasolina depende de si es atmosférico o turbo. Más importante que el número es la elasticidad: notarás sobre todo el empuje en la zona media de vueltas, que es donde se conduce a diario.
Con la misma forma de conducir, sí: una reprogramación orientada a ecología suele bajar el consumo porque el motor pide menos acelerador. En flotas hemos visto reducciones de entre medio litro y litro y medio a los cien. Si aprovechas la potencia para ir más rápido, gastarás lo mismo o más.
En vehículos destinados a la vía pública no, porque en España está prohibido anular los sistemas anticontaminación y puede impedir pasar la ITV. Lo que hacemos es diagnosticar y reparar el fallo real, que muchas veces es un sensor o una válvula sucia. Para uso exclusivo en circuito cerrado o competición existen otras opciones que explicamos con sus condiciones.
Tenemos la base en Zaragoza (Aragón), pero damos servicio en toda España, Andorra, Portugal, Europa y Latam. Muchas centralitas se pueden reprogramar a distancia: nos envías la ECU por mensajería, la trabajamos y te la devolvemos lista para montar, con instrucciones.
Una reprogramación de turismo estándar suele dejarse en el día. Si es un proyecto Stage 2 con pruebas de banco o un vehículo industrial, puede llevar más. Para envíos por mensajería, el tiempo depende del transporte; la parte de trabajo en sí es rápida.
Sí, trabajamos 24 horas los 365 días del año. Sabemos que un transportista o un autónomo no puede permitirse tener el vehículo parado, así que atendemos también noches, fines de semana y festivos. Llámanos al 627 21 91 30.
Respondemos del trabajo realizado y guardamos siempre el archivo original para poder revertirlo. Ante cualquier duda tras la reprogramación, revisamos el vehículo. Los detalles concretos de la garantía te los damos por escrito al confirmar el presupuesto, según el servicio.
Sí. Además de coches y furgonetas, trabajamos maquinaria agrícola (tractores, cosechadoras), camiones y náutica. Son motores con lógicas distintas a un turismo y requieren experiencia específica: llevamos haciéndolo desde 2005, así que cuéntanos qué equipo tienes.
Marca, modelo, motor y qué buscas: más potencia, menos consumo o resolver un fallo. Respuesta honesta y rango de precio orientativo. Atendemos 24/7.
Base en Zaragoza y servicio presencial en Aragón; a distancia, en todo el mundo.
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